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Santísimo nombre de María

El nombre de María, es nombre de salvación para los regenerados, señal de todas las virtudes, honra de castidad; es el sacrificio agradable a Dios; es la virtud de la hospitalidad; es la escuela de santidad; es, por fin, un nombre completamente maternal (San Pedro Crisólogo). El nombre de María es como un bálsamo que […]

Amparo maternal de Nuestra Señora

Transmitidas por las Sagradas Escrituras, numerosos son los pasajes en las cuales brilla la magnificencia del Omnipotente en la asistencia al pueblo elegido. No se hacía idea hasta entonces que a la fuerza creadora y manifiesta de Dios Padre vendrían a conciliarse la ternura y compasión de un Dios hecho Niño, para vencer con el […]

San José, varón justo por excelencia

La teología profundizó de forma admirable, a lo largo de los siglos, la divina misión de san José y describió con riqueza de detalles las gracias que la Providencia le concedió. Los principales trazos de la vida del santo esposo de la Virgen María llegan hasta nosotros en los primeros capítulos del primer y tercer […]

El misterio de la estrella de Belén

¿Qué habrá sido la misteriosa estrella que surgió en los cielos, guiando a los Reyes Magos hasta Belén? En las Sagradas Escrituras nos encontramos a Dios muchas veces comunicarse a los hombres por medio de señales en la naturaleza: la brisa de la tarde en el Paraíso, el arco iris después del diluvio, la zarza […]

La Anunciación

Por el Ángel San Gabriel le fue anunciado la Encarnación del verbo a la Virgen María. Ese importante momento de la Historia de la Redención es presentado por las bellas y profundas palabras de la piedad medieval, perpetuadas en la Leyenda Áurea o Leyenda Dorada. Esta importante obra de la literatura, escrita en la edad […]

María, Estrella de la Mañana

María, Estrella de la Mañana

Las ciudades modernas, iluminadas con todo tipo de luces, no permiten contemplar un espectáculo natural de una simplicidad completa, no obstante, lleno de grandeza: el cielo estrellado.

Las estrellas, especialmente en esas noches en que la Luna emite una suave luz plateada —insuficiente para eclipsar el brillo de los cuerpos celestes más lejanos—, evocan algo de sublime. Parece que traspusieran el mundo palpable y visible, sirviendo de unión entre la esfera material y la sobrenatural. Por eso cantaba el salmista: “El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal 18, 2).

Determinadas corrientes científicas contemporáneas afirman que el orden del universo es fruto del azar.

Pero, en la mente de Dios, todo existe con total perfección, desde toda la eternidad, en función de su fin y su causa. Al ver, pues, la especial prodigalidad del Creador para enriquecer al firmamento con tan generosa belleza y magnificencia, podemos preguntarnos: ¿qué es lo que estos astros representan?

Hacia la búsqueda de ese simbolismo, situémonos en una noche cualquiera de un navegante en alta mar. Las horas van pasando, pero las agujas del reloj parece que no se mueven. El cántico de las olas, poético durante el día, se transforma en un ruido amenazante. El cielo se cubre con un negro manto que envuelve al barco en incertidumbres.

 
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